Papelerías locales y comerciantes se preparan para el regreso a clases, pero ansían más que solo ventas de temporada, pues están a la espera de que la actividad escolar se reactive: “las escuelas mueven todo, las ventas buenas son cuando los niños regresan a clases”.
Conforme avanza agosto, las papelerías locales registran un leve incremento en el interés de los padres de familia por adquirir útiles escolares. Sin embargo, los comerciantes reynosenses coinciden en que, más allá del repunte propio de la temporada, lo que realmente esperan es el reinicio de clases.
Este regreso está programado para el 1 de septiembre, por lo que quienes se dedican a la venta de útiles, al forrado de cuadernos y a artículos de temporada aún resienten el bajo nivel de ventas que ha caracterizado este mes.
“Cuando no hay clases, todo se detiene”, afirmó la encargada de una papelería ubicada en la colonia Rancho Grande de Reynosa, en entrevista con Hora Cero.
“El regreso a clases no sólo nos ayuda a nosotros. Nos ayuda a todos. La escuela es como el motor del comercio: frituras, tiendas, papelerías, todos dependemos de ese movimiento”, explicó. Y aunque el pasado mes de julio se mantuvo como un mes flojo en ventas, agosto marca el inicio de una temporada en la que el flujo de clientes y la actividad diaria en los establecimientos debería mejorar; sin embargo, incluso a mediados del mes, las ventas se han mantenido flojas.

De acuerdo con su experiencia, es común que las primeras compras importantes provengan de colegios particulares, ya que suelen regresar antes que las escuelas públicas.
“Tengo un colegio cercano que entra antes del calendario oficial, y eso nos da algo de trabajo anticipado. Pero el grueso de los clientes llega ya cuando inician las clases”, comentó.
Durante estas fechas, explicó que se reciben principalmente cotizaciones vía WhatsApp. Muchas madres y padres de familia comienzan por preguntar precios y disponibilidad de los materiales que aparecen en las listas escolares, y después acuden a realizar la compra completa o por partes.
“Muchos clientes ya vienen con su lista en mano. Si la compran completa, les damos un 10% de descuento. También si traen entre un 85% y un 90% de la lista, porque sabemos que hay familias que reciclan cosas del año anterior, como diccionarios, reglas o mochilas”, detalla.
Además del descuento en útiles escolares, esta papelería ofrece también servicio de forrado de cuadernos y libros, un valor agregado que cobra importancia durante estas semanas. Cuando las personas adquieren la lista completa en el establecimiento, el servicio se ofrece a un precio preferencial e incluso, en algunos casos, se incluye sin costo adicional.
“Nos dejan sus listas y se van. Nosotros nos encargamos del forrado. Hay quienes nos traen varias listas por familia. El año pasado, por ejemplo, tuvimos que trabajar dos días seguidos con los cuadernos de un colegio cercano, porque tenían una fecha de entrega muy específica. No llevamos la cuenta exacta, pero fácilmente son 10 listas por día, y cada una puede incluir 10 cuadernos o más”, explicó la entrevistada.

Los horarios con mayor afluencia durante este mes de agosto suelen ser por las tardes, cuando los padres de familia salen del trabajo o recogen a sus hijos de cursos de verano o actividades previas al ciclo escolar. Aunque hay movimiento, la encargada reconoce que no todo es tan sencillo. La competencia con grandes cadenas comerciales que ofrecen promociones es una realidad que afecta al comercio local.
“Estamos rodeados de centros comerciales, y ellos lanzan muchas ofertas. A veces la gente se va por el precio, pero también valoran la atención personalizada. Aquí les explicamos, buscamos lo que necesitan y los ayudamos a completar su lista dentro de su presupuesto”, aseguró.
Sobre el gasto promedio, explica que depende mucho del tipo de escuela y los materiales solicitados.
“Hay escuelas que piden ciertas marcas específicas, y eso incrementa el costo. En general, una lista escolar puede rondar entre los 700 y mil 200 pesos o hasta dos mil pesos, sin contar el forrado”, sostuvo.
A pesar de las dificultades, la comerciante mantiene una expectativa positiva. No sólo por las ventas de temporada, sino porque el inicio del ciclo escolar representa una reactivación del entorno comercial en general.
“Cuando no hay clases, hay menos movimiento en todo. No es solo cuestión de útiles, es el movimiento del día a día. Eso es lo que esperamos”, añadió.

DISMINUYEN VENTAS EN ZONA CENTRO
Por otro lado, en la zona centro de la ciudad, las ventas han disminuido, pese a que agosto suele concentrar una alta afluencia de visitantes ya sea por la compras de útiles o calzado escolar, donde muchas familias aprovechan la variedad de tiendas para realizar sus compras en una sola visita al centro.
Héctor Regalado, secretario general de la Unión de Comerciantes Ambulantes de Puestos Fijos y Semifijos, aseguró que este año la baja afluencia sobre la calle Peatonal Hidalgo se debe a la inseguridad registrada en el municipio a inicios de mes.
“Cuando se presentan hechos violentos en la ciudad es cuando vemos que la afluencia de personas comienza a disminuir”, comentó.
Actualmente, las ventas en general han caído entre un 30 y 40 por ciento en los últimos días.
Aún así, los comerciantes que se encuentran en el primer cuadro de la ciudad esperan que, conforme se acerque la fecha del regreso a clases, las ventas repunten y logren recuperarse.
No sólo los vendedores de útiles escolares o mochilas en la calle Peatonal Hidalgo padecen esta situación; también quienes ofrecen elotes, aguas frescas o tacos enrollados, cuyas ventas dependen de la actividad escolar y de la presencia de planteles educativos cercanos.
“Al aumentar la afluencia de compradores en el centro, les va bien a los compañeros que venden aguas frescas, elotes, cócteles, de todo lo que es alimento, ya que la gente aprovecha para cumplir un antojo”, agregó.
Mientras muchas familias se preparan para el regreso a clases, las papelerías locales esperan no sólo un incremento en las ventas, sino también la reactivación total de su actividad con el retorno a las aulas.
