Explora en poemas la realidad desde la vigilia

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Hace tres años Carolina empezó a poner atención a ciertos procesos emocionales. Era inevitable. Lo que sucedía en Monterrey generó un ambiente hostil y de intranquilidad en la mayoría de los ciudadanos. Ella no podía mantenerse al margen.

Carolina Olguín es poeta y ensayista. “Libro de la vigilia” es su primer poemario, editado por Abismos, en el que se manifiesta su sentir sobre el palpitar de la vida urbana y la propia vida interior, que han marcado su forma de ver la realidad, ya que no sólo la contempla, sino que la observa minuciosamente.

“La vigilia me ha marcado desde que la descubrí o me encontré con esta idea, este concepto. De hecho, era ya una obsesión de mi parte, algo que siempre me ha interesado. Creo que fue natural que en un momento dado los poemas estuvieran tocando este asunto porque ya lo traía desde hace muchos años y lo que pasó fue que se materializó en poemas.

Carolina recuerda cuando en el 2011 la violencia e inseguridad eran el pan de cada día en Monterrey y sus alrededores. En ese entonces ella vivía en el centro de la ciudad y comenta que luego de una intensa jornada en la que invariablemente escuchaba, leía o atestiguaba, ella salía a caminar y después llegaba a casa directo a escribir.

“Empezaron a surgir estos poemas y no tenía el proyecto de escribir un libro, y entonces me di cuenta que todos estaban alrededor del mismo asunto.

“Para mí, la vigilia es un estado de mantenerse vigilante de uno mismo y de lo que te rodea. De estar despierto, de abrir los ojos de una realidad que está más allá de lo aparente. Y la vigilia no sólo es una posibilidad de ver hacia afuera, sino también es un modo de vida.

“Libro de la vigilia” se divide en tres secciones: “Vigilias”, “Desfiles” y “Danzas”, en los que plasmó sus diferentes motivaciones.

“Los dividí en estas secciones, porque me di cuenta que en el conjunto de poemas había diferentes tonos: por ejemplo, en ‘Danzas’ sentía más la musicalidad del poema, y en ‘Desfiles’ sentía un tono más crítico, pues los poemas tenían este sentido como de señalar cosas muy puntuales que tienen que ver incluso con la ciudad de Monterrey.

“Hay un poema que se llama ‘Local’, que tiene que ver con la televisión local; hay otro que se llama ‘Centro de apuestas’ y otro que se llama ‘Suburbios’. Entonces estos poemas sí tienen que ver sobre este punto de vista crítico sobre la ciudad”, señaló la también ensayista.

Mencionó que no fueron escritos de manera intencional, sino que se dio cuenta de que en ellos existía un hilo conductor, por lo que decidió separarlos en las tres secciones.

En cuanto al apartado “Desfiles”, indicó que hay una mirada sobre la indiferencia y la apatía de la sociedad, ya que ha habido una serie de acontecimientos en los que la gente sólo se limita a ver pasar, como en los desfiles.

“Es un poco como ver pasar el espectáculo de nuestra ciudad en algún modo ¿no? Es lo que nos hacen ver, es lo que nos presentan”, destacó.

POETA POR ELECCIÓN

La poesía como género literario se mantiene vigente, pero no es tan popular como la novela. Carolina Olguín eligió la poesía como expresión artística, porque asegura que se siente cómoda escribiendo poemas.

“La poesía casi nunca llega a ser comercial, casi nunca llega a ser un Best Seller, por lo mismo creo que es un género que se mantiene hasta un cierto punto marginal. Son raros los libros de poesía que llegan a tener muchas reimpresiones, aunque sí los hay.

“Pero sí es un género difícil, tanto para escribirlo, como para leerlo y que se difunda. Claro que también los otros géneros tienen su grado de dificultad. Mucha gente no se siente atraída naturalmente, necesita un proceso de quitarse algunos prejuicios o barreras para poder leerla o interpretarla.

“Para mí ha sido el género en el que me he sentido más cómoda. Recuerdo lo primero que escribí, ya se acercaba a la poesía o eran intentos de poemas. Con el tiempo me di cuenta que dentro de los géneros literarios, yo me sentía mejor en la poesía; es decir, lo que yo escribía se parecía más a un poema que otra cosa”, manifestó Carolina, quien es egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

Consideró que la mejor forma de empezar a escribir poesía es leyéndola a conciencia, porque en su opinión, aunque hay muchos talleres de creación literaria, se requiere un conocimiento previo sobre el trabajo de otros poetas.

“Actualmente este punto (la lectura) está un poco descuidado; es decir, se ofrecen muchos talleres de creación, pero el sentarte a crear requiere que atrás haya habido un conocimiento de nuestra tradición poética o de lo que se ha escrito antes y considero que actualmente hay un descuido por eso.

“En mi caso hice algunos talleres nada más y después empecé a escribir; pero en los primeros años fue como una experimentación, como una atracción y un coqueteo con la poesía”.

Por otro lado, Carolina apuntó que la música es un factor que influye mucho en sus poemas. Le gusta tanto el rock como la música regional mexicana. Y en la misma música encuentra poesía.

“Mis padres escuchaban música popular mexicana y yo crecí con eso, y ya más grande por medio de mis hermanas ya tuve la influencia del rock. Creo que cuando uno no tiene acceso a los libros, pues en casa no teníamos muchos libros, la poesía llegaba a través de la música.

“La poesía estaba en el rock y en los corridos. Desde los corridos que escuchaba mi papá hasta las canciones en inglés o en español de rock que escuchaban en la casa y esa era la poesía que tenía acceso cuando tenía 13 años. Entonces cuando entras en contacto con las letras ya tienes un bagaje, ya traes un conocimiento de las metáforas que no sabes que lo traes pero es por medio de la música”, subrayó.

El “Libro de la vigilia “ fue editado por Abismos, una casa editora de Tijuana que actualmente tiene su sede en el Distrito Federal.

“Ellos lanzaron una convocatoria para publicar libros, yo participé y quedó seleccionado. El libro ya estaba terminado, de hecho yo ya estaba buscando la editorial para publicarlo y se presentó esta oportunidad”.

Carolina Olguín presentará este poemario en la Feria Internacional del Libro, en su XXIV edición, el domingo 19 de octubre a las 14:30 horas.