Cuando el dolor se vuelve placer

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Desde pequeño, Alexis sintió mucha curiosidad por el sufrimiento que pasaban los mártires y santos para llegar a Dios, historias que escuchaba cada domingo que asistía a la iglesia.
Fue así que comenzó a investigar sobre el dolor, el placer y la experimentación.
“Practicaba cosas en mí mismo para conocer el dolor. Lo hacía así porque no tenía con quién más hacerlo, y se vería raro a un niño de 7 años torturando a otras personas”, comentó.
Para él, esta fue su primera experiencia como sadista.
Mientras estudiaba en la secundaria, Alexis disfrutaba de perseguir a sus compañeras para amarrarlas, y en secreto la cera y los azotes se convirtieron en algo cotidiano en su vida.
Su primera experiencia real como BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo) fue a los 18 años, cuando conoció a su primera sumisa.
Ahora a sus 34 años, se hace llamar ‘Amo Álex’ y es un dominante con más de 15 años de experiencia en el BDSM, también conocido como sadomasoquismo.
Para él, el sadomasoquismo, más que una relación de amo-sumiso, es “una manera poco cotidiana de disfrutar del sexo y de las cosas que nos causan excitación”.
“Puedes sentir placer de formas tan diferentes y sentir orgasmos tan intensos que podrías perderte en la excitación. La cosa es estar dispuesto a experimentar esas nuevas sensaciones”, indicó.
El BDSM cuenta con toda una gama de actividades, entre las más comunes se encuentra la humillación, el bondage (inmovilizar a la pareja con cuerdas), la tortura eléctrica, el fisting (introducción de la mano en la vagina o el ano), spanking (nalgadas), así como la utilización de distintos objetos como la cera, látigo, pinzas y aguja para llegar a la excitación a través de la tortura.
Para ‘Amo Álex’, entre sus labores favoritas está la dominación, el lenguaje sucio, el spanking, privación de los sentidos, sin dejar de lado el sexo oral, anal y vaginal.

LA RELACIÓN DOMINACIÓN-SUMISIÓN
La regla principal que rige toda relación sadomasoquista es que debe ser consensual. La segunda, que debe haber un amo y un esclavo.
Para ‘Amo Álex’, la sumisa ideal es aquella que está decidida a disfrutar su sexualidad, que esté comprometida con los deseos de su amo, obediente y complaciente.
Su principal objetivo como dominante: volverse una adicción para su esclava sexual.
“Quiero hacer que mi sumisa tenga orgasmos tan placenteros que lo único en lo que pueda pensar sea en mí, en complacerme; que disfrute ser mía y disfrute todo lo que haga o pueda hacer con ella”, reveló.
El placer de la parte sumisa o masoquista radica en satisfacer los deseos y obedecer las órdenes de su amo sin refutar, entregar su voluntad a su dueño. Esto puede ser en sesiones o a la distancia vía virtual.
En el caso de los masoquistas 24/7, estos deben cumplir los caprichos de su amo no sÓlo en el plano sexual, sino en la vida cotidiana.
Aunque muchos dominantes tienen a su disposición una buena cantidad de sumisas, para Alexis esto no es necesario, ya que prefiere enfocarse en unas cuantas para estar al pendiente de ellas.
“Ser un amo es mucha responsabilidad, tienes que estar al pendiente de tu pareja al 100 por ciento. A mí me gusta ver el avance de mi sumisa, ver si está llegando a donde yo quiero que llegue”, mencionó.
‘Amo Álex’ comentó que aquellos amos que tienen muchas sumisas suelen ser descuidados y que la mayoría son inexpertos que sólo buscan presumir.
Aunque el dolor es una parte importante en la práctica, el objetivo no es herir gravemente a la pareja, por lo que los sumisos deben establecer sus límites ante su amo.
De acuerdo al dominante, las actividades que se practican dentro del sadomasoquismo dependen del nivel que la persona sumisa vaya tomando y así va descubriendo sus límites.
“Un amo no tiene límites, va a llegar hasta donde el sumiso soporte o esté dispuesto a llegar, pero nadie puede obligarte a pasar tus límites”, comentó Alexis.
Es por eso que siempre se debe emplear una palabra de seguridad para detener el acto, misma que es acordada por la pareja.
“NO ES UNA ENFERMEDAD”
De acuerdo a la sexóloga Rocío García Moreno, cualquier dinámica que sea practicada de manera consensual por una pareja y que no dañe a terceros, es permitida y no representa un trastorno.
“No es una enfermedad ni una parafilia. Por mucho tiempo el sadomasoquismo estuvo catalogado como parafilia. Es más bien una expresión comportamental de la sexualidad”, indicó.
Incluso destacó que las personas que practican el sadomasoquismo son más estables, están más abiertos a explorar su cuerpo y viven su sexualidad con menos culpa, ya que el principio que lo rige es la negociación en la práctica sexual, lo cual es síntoma de madurez.
Según un estudio realizado en 2013 por la Nyenrode Business University de Holanda y publicado por el Journal of Sexual Medicine, las personas que suelen tener relaciones BDSM tienen a ser más sanos psicológicamente que aquellas que no participan en estos actos sexuales.
El artículo describió que los practicantes son más extrovertidos, abiertos a nuevas experiencias, más conscientes y menos neuróticos que quienes tienen una vida sexual “normal”.
Pero para muchas personas, el sadomasoquismo es sinónimo de perversión sexual.
El mito alrededor de esta práctica la mayoría de las veces radica en la imagen que se tiene de los sadomasoquistas: siempre vestidos de cuero, con esposas y en situaciones sexuales extremas.
“Todos somos masoquistas”, comentó la sexóloga, “a lo mejor mínimo, pero a todos a lo mejor nos han mordido el labio, el cuello y el lóbulo de la oreja, se siente rico y no se ve como algo malo”.
García Moreno explicó que el sadomasoquismo sólo se convierte en problema cuando se vuelve excesivo y es la única vía para llegar al orgasmo para sus practicantes, ya sea dominante o sumiso.
“Cuando es un malestar significativo que dura más de seis meses, si la vida sexual se enfoca sólo en el sado y no se pueden mantener relaciones sexuales satisfactorias sin esta práctica se convierte en un problema”, dijo.
Otro de los inconvenientes que pueden presentarse en el sadomasoquismo es cuando en una pareja uno está interesado en esta práctica sexual y a la otra parte no le interesa.
‘Amo Alexis’ comentó que a lo largo de su vida ha tenido novias que no tienen ni idea de lo que es el BDSM, por lo que no suelen durar, pero por otro lado ha entablado relaciones sentimentales con algunas de sus sumisas porque es difícil encontrar gente con gustos similares a los suyos.

ENTRE LA DISCRIMINACIÓN Y LA MODA
La sexóloga García Moreno responsabiliza en parte a las películas por la imagen difusa que se tiene del sadomasoquismo.
“El masoquista es una expresión comportamental de la sexualidad, por lo que no todo el tiempo estás en el plan de sadomasoquista: prácticas y después vuelves a tu vida diaria”, señaló.
Aunque los integrantes del BDSM siguen enfrentándose a los señalamientos por parte de la sociedad, actualmente el sadomasoquismo goza de gran popularidad alrededor del mundo gracias a la trilogía ‘50 sombras de Grey’, que relata la relación sadomasoquista entre un joven millonario y una chica universitaria.
Para Alexis, estas novelas eróticas ridiculizan este estilo de vida.
“Hacen del BDSM una historia de amor. Es una novela barata, pero la gente se apasiona por la ignorancia que tienen sobre el tema”, exclamó.
“Odio con toda mi alma ese libro porque hace que se tenga una visión desvariada del sadomasoquismo, desde el hecho de que Christian Grey tenga esos gustos debido a los abusos de su infancia; eso da pie a muchas malas interpretaciones, el BDSM es para disfrutarlo, no para curar desequilibrios”, agregó.