Deportados: una ola que viene y que va

Ya sea por la noche, la mañana o de tarde, diariamente grupos de indocumentados mexicanos son dejados en el puente internacional de Reynosa–Hidalgo, devueltos a México por causas simples y también por delitos cometidos en Estados Unidos.
Son encaminados del puerto fronterizo a un recinto aledaño del Instituto Tamaulipeco para los Migrantes (ITM).
Ahí los documentan y reciben apoyo para que puedan abordar un autobús de regreso a sus lugares de origen. La pasarela de migrantes “de regreso” en la zona del puente y su traslado en furgonetas se ha vuelto cotidiana.
Lucen desconcertados, algunos resignados y otros atemorizados por los secuestros, pues no es un secreto que son para el crimen organizado un jugoso negocio.
Las autoridades migratorias de Estados Unidos devuelven por Reynosa únicamente mexicanos; eso sí, originarios de muchos rincones del país.
Las pláticas entre unos y otros son de la experiencia que tuvieron en la Unión Americana cuando fueron detenidos, de la ciudad donde estaban, del trabajo que desempeñaban y de sus planes inmediatos.
Algunos con más de 15 años residiendo en Estados Unidos manifiestan su deseo de volver.
Quienes tienen familia en México analizan tomar el pasaje que les consigue el ITM para retornar a casa, pero el resto se toma el riesgo de quedarse en la frontera, buscando un empleo temporal para surcar el río Bravo otra vez de manera ilegal.

EL PROCEDIMIENTO
Durante el mes de marzo todos los migrantes que están llegando repatriados por Reynosa proceden de ciudades cercanas a la frontera de Texas, mientras que quienes fueron arrestados más lejos son dejados en los cruces internacionales de Nuevo Laredo y Matamoros.
En ese periodo la cifra de deportados desciende levemente y en abril este plan de repatriaciones de connacionales es intercambiado.
Todos vienen vestidos con su ropa convencional (la que llevaban cuando fueron puestos bajo arresto), a excepción de quienes cumplieron alguna condena en cárceles norteamericanas, que lucen uniformados con tenis, pants y sudadera de un mismo color.
Un porcentaje importante decide quedarse en Reynosa, pero en los albergues les brindan charlas para que eviten retornar a la Unión Americana.

SE CONCIENTIZAN
Hace algunos días en el programa Cuarto de Guerra, Edith Hinojosa, de la Casa del Migrante mencionó lo siguiente:
“Nunca más vamos a promover el que ellos vayan a Estados Unidos; al contrario, les hacemos ver a través de pláticas que a ellos no los están esperando allá con pancartas de bienvenida.
“Les ponemos los testimonios de otros migrantes para que sepan a lo que se van a exponer, que pueden quedarse ahogados en el río, que pueden ser violentados sus derechos humanos y todo eso se lo hacemos ver”, dijo.
Irónicamente esta es la manera en la que los indocumentados mexicanos cruzan el puente internacional, sólo cuando vienen deportados, aunque muchos otros ya lo están haciendo por cuenta propia, pues el trabajo para los hispanos en el vecino país cada vez es más complicado si no tienen un documento de estadía legítima.
Mientras tanto, los deportados de Trump aún no atestan los refugios de la frontera, pero es una amenaza que se respira en el ambiente.

Presumen control

Ante las versiones de que los deportados quedan desamparados cuando cruzan la frontera hacia Tamaulipas, el Consulado de México en McAllen declara que hoy en día ya existe una coordinación para proteger los derechos de los connacionales.
“Invariablemente las deportaciones ocurren con base en un acuerdo de repatriación que tenemos claramente establecido con la autoridad estadounidense.
“Se presentan en horarios fijados de manera clara y debo reconocerlo, se notifica de manera debida al consulado para que podamos asistir a las personas que son regresadas”, manifiesta el cónsul, Guillermo Ordorica Robles.
El diplomático descarta que existan deportaciones expresas y añade que se está cuidando a los paisanos que retornan.
“Todas las repatriaciones que existen de allá para acá pasan por el acuerdo y lo demás que se está hablando es una imaginación popular y no hay tal cosa.
“Eso es muy claro: tenemos un protocolo que está siendo respetado íntegramente en su espíritu y en lo que dicen, presentándose en horarios determinados. Ambas partes, la estadounidense y mexicana concurren de una forma adecuada”, reitera.
Ordorica Robles afirma no tener ningún reporte de maltrato o vejaciones en contra de migrantes deportados, mientras que ante el posible aumento en las repatriaciones que promueve el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dice que el Consulado de México se encuentra listo.
“Lo que está pasando es que hay una mayor vigilancia, un mayor cuidado de la autoridad estadounidense en que las personas tengan sus documentos, pero yo no estoy viendo ni redadas o acciones por detención masiva de gente”, expresó.