JUAN JOSE RODRIGUEZ “PEPERICO”
‘La Diva’ le cambia la vida

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El recuerdo de María Félix sigue latente en la memoria nacional. La ilusión de que todavía pueda estar entre nosotros entusiasma a los que en vida la admiraron y la veneraron como actriz y embajadora de México ante el mundo.
El actor de origen tamaulipeco, Juan José Rodríguez “Peperico”, presta su voz a “La Doña” desde hace siete meses en su programa La Diva Show, y ha conquistado a la audiencia que sintoniza la estación La Mejor 92.5 en Monterrey.
“ En México no queremos que se mueran los ídolos” , afirmó el imitador de la musa y ex esposa de Agustín Lara.
“Queremos tener arraigadas esas raíces y esos quereres a nuestra gente, a nuestra tradición. Ahí tienes a Selena, a Pedro Infante, Valentín Elizalde, a tantos que se han ido y la gente los quiere tener, entonces María (Félix) es uno de ellos”, manifestó.
Admitió que él personalmente no era admirador de la legendaria actriz de la época de oro del cine mexicano, pero una vez que la vio en La Movida, con Verónica Castro, y en otra ocasión en una entrevista con Ricardo Rocha, se enamoró de ella y empezó a estudiarla.
“María representa para mí la mujer del siglo XX, porque incluso en Europa el periódico Le Figaro, cuando murió La Doña, anunció: `Ahora sí se acabó el siglo XX´ porque María además era la imagen de la mujer mexicana y llevó el nombre de nuestro país muy en alto”, enfatizó.
Desde la aparición de La Diva Show, Rodríguez tuvo gran aceptación entre el público de Nuevo León, al que considera “muy difícil” a nivel de espectador.
“Aquí son de que o te quieren todo o no te quieren nada, pero yo siento que me quieren todo”, señaló el creador del personaje de “Doña Tere” –otra de sus voces que ha tenido tanto éxito como el de “La Diva”– quien además actualmente participa con Lore Lore, la animadora infantil de Monterrey Televisión.
Recordó que desde muy pequeño jugaba al locutor e inventaba voces, aunque siempre tuvo en mente ser actor, sueño que a la postre se le hizo realidad.
“Siempre he hecho voces. De niño, dice mi mamá que me ponía de un lado y hacía una voz; me ponía al otro lado y hacía otra voz, entonces algunos familiares estaban preocupados porque pensaban que tenía problemas psicológicos porque yo hasta me grababa. Mis regalos en Navidad eran grabadoras grandes, de esas de la década de los 80. Ahí grababa mis comerciales, hacía ediciones y todo”, reveló “Peperico”.

DEL RANCHO A LA CAPITAL …
Y AL OTRO LADO
Originario de Matamoros, Tamaulipas, Juan José vivía con sus padres en un rancho rumbo a Valle Hermoso. Tuvo la trágica experiencia de ver morir a su papá a los siete años de edad, a quien le dispararon en su presencia.
La brutal imagen aún lo perturba pero asegura que al mismo tiempo aceleró su madurez, y en vez de rebelarse contra Dios y la vida, esa amarga vivencia lo ha convertido en un hombre emprenderor con aspiraciones y sueños.
“Crecí en el campo y fui feliz hasta que a mi papá lo mataron enfrente de mí y de mí mamá. Yo tenía siete años y vi cómo mi mamá se esforzó por seguir trabajando por nosotros –mi hermana menor y yo– pero llegó un momento que empezamos a vender todo porque era muy difícil verla trabajar tanto.
“Y aunque suene muy fuerte esto, creo que si no hubiera muerto mi papá no estaría donde estoy ahora, porque en vez de rebelarme, empecé a ver cómo salir adelante y seguir mis sueños; por eso yo no entiendo cómo los chavos que tienen a sus padres se drogan o andan de vagos”, destacó el polifacético tamaulipeco de 30 años de edad.
La suerte empezó a sonreírle un día que estaba viendo en la tele el programa que en ese entonces se llamaba La Botana, con Juan José Origel, y estaba como invitada la actriz Silvia Pasquel, quien anunció que las primeras 150 llamadas ganarían una beca para estudiar en su escuela de actuación.
Rodríguez no dudo un momento en llamar, consiguió la beca y se fue a la capital con sólo 4 mil pesos en la bolsa. Agregó orgulloso que para subsistir trabajaba como mesero en la cafetería de la escuela, pero una vez Pasquel se dio cuenta de las hablilidades de su novel discípulo para caracterizar a La Doña que hasta le montó el espectáculo El show de anécdotas de La Doña, con tanto éxito que salieron de gira por toda la República.
Posteriormente, en una visita que hizo a Matamoros en el año 2002, con motivo de su cumpleaños, su mamá le comentó que en la radifusora local Radio Avanzado, estaban solicitando locutores, y aunque un poco renuente fue a llevar una solicitud de empleo para ver si ocupaba la vacante.
El joven actor fue contratado y Martha Michel, directora del grupo Radio Avanzado en esa ciudad fronteriza, fue quien decidió bautizarlo como “Peperico”: “es una combinación entre el diminutivo de José y perico porque no paro de hablar”, explicó.
Desde entonces, su trabajo, que iniciaba a las cinco de la mañana, llamó la atención de los radioescuchas que sintonizaban el programa Mitote, de la estación La Mega, ya que no sa-bían que los cuatro personajes: “Doña Tere”, “La Doña”, “Peperico” y “Jean Paul”, eran la misma persona.
“Estuve cuatro años y medio allá y me puedo ufanar que el Mitote fue el primer “morning show” en la frontera, porque yo hacía las voces de mis cuatro personajes, pero la gente no sabía eso”, apuntó.
Al terminar su ciclo en su ciudad natal, Rodríguez recibió la invitación de Aníbal Córdova, directivo de Multimedios, para trabajar en La Más Buena, de Monterrey, lo que en realidad fue la antesala para otra propuesta que estaba por llegar.
“Cuando estaba en Multimedios me escuchan por internet en Houston, porque en ese entonces, por el año 2005, las estaciones se su-bían por internet. Total me escucha allá en Houston, el señor Ezequiel González y me ofrece llevar mi Morning show a esta importante ciudad texana”, mencionó. “Peperico” sintió un cambio favorable en su vida, sobre todo a nivel económico, porque ganaba muy buen sueldo y también se ganó el cariño de los “paísanos” y su programa también registró importante rating el año que estuvo al aire.
“Estuve nada más un año porque en realidad no me gustó la vida gringa. Nunca conocí a mi vecino de al lado, pero en cabina me sentía muy feliz por el contacto con el público. Fíjate, me iba muy bien, me pagaron muy bien, pero llegó el momento en que decidí regresar a México”, argumentó.

PICARDIA SI, VULGARIDAD NO
Gran parte del éxito de La Diva Show es además de la nostalgia que el público siente por La Doña, es el foro de opinión abierta que generan los temas fuertes expuestos por el locutor, quien aseguró que son tratados con respeto pero con la singular picardía que caracteriza al personaje.
“La radio actualmente en Monterrey y creo que en muchos lados, está saturada de vulgaridad y la gente ya le cambia porque hay niños escuchando. Siempre he pensado que la radio es para divertir, para educar, para disfrutar y para escuchar.
“¿Qué te puede aportar un cuate que está hablando sobre las medidas de tu órgano sexual, de qué posición prefiere cuando hace el amor, que reproduzca al aire los sonidos que emite una mujer en pleno coito? todo eso de forma vulgar ¿qué te puede aportar? Yo no sé si el Diva Show aporte o no, pero yo lo hago con todo el respeto para mis radioescuchas”, expresó.
Reiteró que en su programa Diva Show aborda temáticas diversas, incluso aquellas sobre sexo, pero siempre trata de estar informado, pues la gente le pide consejos y aunque está instalado en el personaje de “La Doña”, entre broma y en serio les cuestiona a sus seguidores lo que piensan respecto a determinado asunto que haya elegido para las dos horas que dura su espacio en la 92.5.
“He tenido toda clase de comentarios y mucha respuesta de la gente. Mira, hemos tratado desde ¿Por qué finges un orgasmo? hasta ¿Quién maneja más horrible, los hombres o las mujeres? También me acuerdo de uno que se puso muy bueno: Las muchachas de tacón dorado, ¿nacen o se hacen? y hubo tantas llamadas que repetimos al día siguiente”, mencionó el actor egresado de la escuela de actuación de Silvia Pasquel.
“Mi maestra en cuestión de libertad de expresión es Anabel Ochoa, la reconocida sexóloga española y yo la escuchaba desde que estaba en el rancho. Ella tenía un programa en la XEW y se llamaba Desnudo Total, donde Anabel trataba los temas –sobre sexualidad– desde un lado cómico sin caer en la vulgaridad.
Por otro lado, comentó que la muerte también ha sido objeto de discusión entre los que sintonizan La Mejor de 6 a 8 de la tarde y el día que murió su amiga Zaida, –la cantante grupera que fue asesinada en Matamoros– le dedicó ese programa al reflexionar que la vida se nos termina, ya sea por accidente, enfermedad, o porque que alguno nos la puede arrebatar.
“Cuando regresaba del velorio, hecho pedazos, muy triste, no sabía de qué iba a hablar en el programa y pensé en algo: ¿Que harías el último día de tu vida? y se lo plantee al auditorio.
“A veces siempre vivimos en el glamour, en la fiesta y en el acelere. Yo estuve a punto de morir en noviembre pasado junto con mi mamá y con mi amigo Roberto porque la camioneta se volcó en la carretera nacional, pero tuve mucha fe en Dios que tengo desde siempre y me puse a orar por mi vida y la de mis seres queridos”, compartió.

LP´s Y CIGARROS MENTOLADOS
La Mejor es una estación donde se promueve la música grupera, pero “Peperico” ha tenido la libertad de incluir en La Diva Show música de los 80, la que considera su favorita.
“Yo soy ochentero de corazón, tengo la colección completa de Daniela Romo y tengo una gran cantidad de discos Long Play (LP) de Napoleón, Emmanuel, José José y todas las grandes figuras que estuvieron de moda en la década de los 80”, comentó.
Recalcó que coleccionar discos ha sido su único vicio, además del café negro y los cigarros mentolados. Cuando no está trabajando, se va a su casa a dormir, pero también gusta de ir a una cafetería “la de los tecolotitos” para encontrarse con amigos para platicar “largo y tendido”.
Tanto se siente influenciado por esa etapa musical, que tituló al primer compact disc de “Doña Tere” Mi Primer LP, el cual se dio a conocer en Matamoros y ahora se toca en La Mejor.
“Peperico” asegura estar muy agusto en Monterrey; entre sus aspiraciones está el que un día llegue a dirigir una estación de radio, o continuar su carrera de actor y regresar a hacer teatro a la capital del país. Mientras, seguirá deleitando a su amplia red de radioescuchas de todos los estratos sociales, porque él sabe que gente como el Dr. César Lozano y María Eugenia Llamas “La Tucita”, además de uno que otro empresario y político, no se pierden La Diva Show.